La polarización que ha caracterizado al país durante la última década se reproduce también en el ámbito sindical petrolero, donde el discurso político oficialista, de permanente confrontación hacia las corrientes críticas y lo que genéricamente se califica como "la oposición y la derecha", se conjuga con las aspiraciones y reivindicaciones que demandan los propios trabajadores.
La convención colectiva petrolera está vencida desde el 1 de octubre de 2011. Desde esa fecha la directiva de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros (Futpv), encabezada por su presidente Wills Rangel, ha reiterado que la negociación sería fluida porque "sería un diálogo entre rojitos", en alusión a la fuerza dominante de la Futpv, en la que 11 delegados ejecutivos de un total de 15 manifiestan su apoyo al presidente Hugo Chávez.
Pero el largo proceso de discusión del contrato ha provocado fricciones tanto en la directiva como entre los sindicatos petroleros de base.
Tras nueve meses de reuniones, Petróleos de Venezuela todavía no ha presentado su oferta sobre las 14 cláusulas socioeconómicas, incluyendo aspectos considerados como medulares: el salario básico diario o el monto de la Tarjeta Electrónica de Alimentación. Apenas esta semana los negociadores por parte de los trabajadores conocieron una propuesta sobre dos cláusulas, referidas a vivienda y alimentación, que los trabajadores no quisieron valorar públicamente.
Protestas y descontento
Sin embargo, un grupo de secretarios ejecutivos de la Federación ha advertido sobre la inconveniencia y el riesgo de que la representación sindical petrolero camine de la mano con el patrono haciendo a un lado las legítimas reclamaciones.
En la Futpv se han hecho señalamientos sobre las responsabilidades del ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, en el retraso de la discusión. Con preocupación, algunos secretarios ejecutivos, extraoficialmente, afirman que hay una clara intención de desautorizar a la legítima cúpula de la Futpv. Y como prueba de ello, mencionan la exclusión o persecución que sufren algunos de ellos cuando visitan ciertas instalaciones petroleras o las sedes administrativas de Pdvsa en Caracas.
Como medida de presión para que se acelere la negociación del contrato, trabajadores de Paraguaná, Zulia, Refinería El Palito, Puerto La Cruz, y la Faja del Orinoco realizarán protestas durante la próxima semana.