Una bomba estalló ayer durante una reunión de seguridad en Damasco y mató a tres altos funcionarios del régimen —entre ellos el cuñado del presidente Bashar Assad_, el golpe más duro a la dinastía gobernante en Siria en su historia y el más audaz de los ataques rebeldes en la guerra civil del país.
La explosión se produjo durante una reunión de ministros del gabinete y altos funcionarios de seguridad en la capital del país, donde se enfrentan los insurgentes y las tropas gubernamentales desde hace cuatro días, informó la televisora estatal siria.
Los asesinatos de personajes de alto nivel podrían indicar un punto de inflexión en la guerra civil en momentos en que la violencia se torna cada vez más caótica.
El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, dijo que el ataque muestra que el derramamiento de sangre en Siria está "saliéndose de control rápidamente" y consideró que es momento para que la comunidad internacional aplique "máxima presión" sobre Assad para que renuncie y permita una transferencia estable del poder. El gobierno de Barack Obama también le impuso nuevas sanciones financieras al gobierno sirio.
Se desconocía el paradero del mandatario ayer. No hizo declaraciones sobre los ataques.
La familia Assad gobierna Siria desde hace cuatro décadas, en las que ha creado un régimen hermético e inflexible. El ataque de ayer al círculo interno del gobierno es inédito.
Riad al-Asaad, comandante insurgente de Siria, se adjudicó la responsabilidad del ataque. Dijo que los rebeldes plantaron una bomba dentro de una habitación donde se reunían altos funcionarios del régimen. Todos los que efectuaron el operativo están a salvo, afirmó.
En un principio la televisora estatal anunció que se trató de un ataque suicida, pero posteriormente se refirió al ataque como una bomba.
"Dios mediante, este es el principio del fin del régimen", dijo al-Asaad a The Associated Press en una entrevista telefónica desde su base en la vecina Turquía. "Espero que Bashar sea el siguiente".
La televisión siria confirmó las muertes del ministro de Defensa Dawud Rajha, de 65 años, ex general del ejército y el funcionario gubernamental de mayor cargo en perder la vida en la lucha por los rebeldes para derrocar a Assad; el viceministro de Defensa, el general Assef Shawkat, quien estaba casado con la hermana mayor de Assad, Bushra y era uno de los personajes más temidos en el círculo de allegados del presidente; y Hassan Turkmani, ex ministro de Defensa que murió a consecuencia de las heridas sufridas.
Quedaron heridos el ministro del Interior Mohamed Shaar y el general de división Hisham Ikhtiar, que encabeza el Departamento de Seguridad Nacional. La televisora estatal dijo que ambos están en condición estable.
Aunque Assad no hizo declaraciones, la misma televisora dijo horas después del ataque que emitió un decreto en el que nombró al general Fahd Jassem al-Freij como nuevo ministro de Defensa. Al-Freij era el jefe del Estado Mayor del ejército.
Omar Shawaf, miembro del grupo opositor Consejo Nacional Sirio, dijo que los asesinatos enviaron un mensaje claro al régimen de que nadie está a salvo, incluido el mismo Assad.
"Las manos del pueblo sirio y del Ejército Libre de Siria pueden alcanzar a cualquiera dentro de Damasco", afirmó desde Turquía.